Pontificia Universidad Javeriana

Facultad de Educación

Laura Dayane Espitia Arias

Licenciada en Biología ( Universidad Distrital Francisco José de Caldas)

Magistra en Educación (Pontificia Universidad Javeriana)

Contribuciones de la organización social Alianza por el Agua a la Educación Ambiental a través de la defensa por el territorio

Resumen

El presente artículo tiene como propósito visibilizar la relevancia del accionar de la organización social ambiental Alianza por el Agua, a través del reconocimiento de sus dinámicas, abordadas en el ejercicio de la búsqueda de la participación de las comunidades pertenecientes a dieciocho municipios del departamento de Cundinamarca. De esta manera, se pretende identificar los espacios educativos a través de los cuales se plasman sus procesos de resistencia. En relevancia a esto, se articula la visión de territorio desde una perspectiva de identificación de las prácticas que se circunscriben al ejercicio de empoderamiento y concienciación del impacto antrópico generado dentro del mismo. De aquí, la validez de las teorías generadas por la Educación Ambiental y la Educación Popular con fines emancipatorios. Se pretende entonces, dar cuenta del papel de los movimientos sociales como actores educativos en los cuales se posicionan herramientas que denotan alternativas de lucha para el trabajo comunitario dentro de los territorios. Esto último, en concordancia al rescate de la memoria de los pueblos, de la mano del uso sostenible de los recursos naturales en armonía con los ecosistemas como mecanismo de preservación de la vida.

Introducción

En momentos en que la humanidad atraviesa por la peor de las crisis medioambientales generada por la degradación de los ecosistemas y la pérdida masiva de los recursos naturales, la Educación Ambiental se resignifica como una alternativa que en tiempos de incertidumbre determinará la posibilidad de visibilizar y gestionar cambios de carácter social. Lo anterior, encaminado a reconocer el impacto del hombre sobre la naturaleza permitiendo gestar un vínculo más estrecho con la ética ecológica y el desarrollo sostenible.

Ante esta situación emergen colectivos que se organizan en oposición, resistencia y denuncia, manifestando con posturas críticas la visión de los que aún están dispuestos a luchar por la defensa de los territorios. Aquellos que intentan volverse visibles entre lo que muchos consideran invisible, los que destruyen los falsos discursos de globalización generando tendencias ecológicas con finalidades educativas que replican las verdades ocultas en las construcciones psicológicas que nos han impuesto los modelos de desarrollo. Por lo anterior, en el presente artículo se resume la propuesta de trabajo colectivo nacido desde la organización social ambiental Alianza por el Agua con el fin de identificar su misión y visión de lucha por la vida desde sus propósitos emancipatorios a través de las denuncias que a lo largo de su proceso de “caminar el territorio” han adelantado y especialmente en lo referente al proyecto UPME (Unidad de planeación minero energético) a través del cual, acorde a las denuncias generadas por la organización se continuará la devastación de los reservorios de vida en los territorios de dieciocho municipios de Cundinamarca. Ahora bien, partiendo de esta óptica el reconocimiento de la visión de territorio, así como las posturas educativas de Alianza por el Agua estructuran propuestas de diálogo de saberes que articulan la resistencia y protección de todos los recursos, haciendo especial énfasis en la defensa del Agua.

Antecedentes de la organización

Alianza por el agua es una organización que nace de la reunión de distintos procesos sociales y ambientales en el departamento de Cundinamarca. Algunos miembros del equipo vienen trabajando en el tema de preservación de animales desde hace cinco años. Otros trabajan en el tema de educación en veredas desde hace más de cuatro años y otros haciendo un trabajo social sobre aprendizaje y posicionamiento político. La organización viene desarrollando desde hace tres años y medio el ejercicio de ser caminantes del territorio recorriendo los municipios de Cundinamarca donde se visibiliza una problemática importante con el tema hídrico. Es aquí, donde nace la iniciativa de establecer programas de índole no sólo activista sino de carácter educativo. Alianza por el Agua es un colectivo de estructura horizontal. Sin embargo, en este momento por contextos políticos han generado vocerías y representantes con el propósito de visibilizar los procesos de otra manera partiendo de gestores específicos de liderazgo.

Actualmente, la organización Alianza por el Agua viene haciendo una fuerte resistencia a la implementación de los trazados de transmisión energética que impactan la salud humana y atentan contra la vida silvestre y el agua afectando a comunidades de los municipios contemplados para el trazado del proyecto denominado UPME (Unidad de planeación minero energética). Esta resistencia, implica proporcionar estrategias de identificación y reconocimiento de las transformaciones sociales generadas por los procesos de impacto ambiental resultantes de la implementación de subestaciones e infraestructuras eléctricas en los territorios. Estas últimas, determinan la fragmentación de los territorios y la emisión de ondas electromagnéticas. Las consecuencias de lo anterior se traducen en la alteración de manera irreparable de la dinámica y armonía de las especies tanto de fauna como flora que en la actualidad constituyen la fuente principal de la biodiversidad y el desarrollo sostenible forjado en los territorios a lo largo del tiempo.

Cabe resaltar que los municipios a los que he hecho referencia en el presente artículo son: San Antonio del Tequendama, La Mesa, Zipacón, Cachipay, Anolaima, Guayabal de Síquima, Albán, La Vega, San Francisco, Supatá, Tausa, Sasaima, Pacho, Cogua, Nemocón, Tena, Suesca y Gachancipá. Ahora bien, la importancia de resaltar el accionar de la organización Alianza por el Agua es la necesidad de identificar las prácticas que desde los movimientos sociales ambientales se gestan. También, es la oportunidad de reconocer las valiosas herramientas que se pueden implementar desde la Educación Ambiental como pilar de denuncia, lucha, resistencia y ante todo protección de los recursos naturales encaminados a su uso sostenible como mecanismos de empoderamiento y construcción del territorio por parte las comunidades.


Bases y propósitos Educativos de su accionar como organización

Partiendo del territorio

El territorio es el lugar desde y por el cual nacen las iniciativas y las necesidades de trabajar por la preservación de los recursos naturales como una estrategia de recuperación de la memoria y la reivindicación de las comunidades con su entorno.

Sin embargo, el territorio ha dejado de ser una simple definición desde el punto de vista geográfico, según Llanos (2000) el concepto de territorio visto desde otras interpretaciones de índole social, vinculan la dimensión espacial de la geografía con las interacciones de las prácticas sociales. También, se reconocen los sentidos simbólicos que el hombre sincroniza no sólo con las comunidades sino con la naturaleza. Estas relaciones al no ser inmóviles en el tiempo se tornan complejas dadas las transformaciones que fluctúan entre la economía, la producción, la cultura, la política, el desarrollo del conocimiento y el surgimiento de nuevos paradigmas.

Conforme a esto, es claro señalar que los territorios seguirán cambiando en las siguientes décadas de manera significativa y la gran preocupación es que con el afán desmedido de la humanidad por lograr sobresalir, no se puede vislumbrar un panorama alentador, aunque las alarmas ya están encendidas y muchos mecanismos sociales se resisten a la continuidad de dichas transformaciones, el trabajo es arduo y requiere serios compromisos de distintas instancias no sólo comunitarias, sino también políticas estatales de preservación y verdadero desarrollo sostenible desde la ética del consumo.

Con lo anterior quiero resaltar que las prácticas desarrolladas por la organización Alianza por el Agua tienen un fuerte vínculo en el rescate de acciones que originan en las comunidades a través de los recorridos por el territorio, la visibilizaciòn de la manera en que se ha generado una ruptura entre la armonía y el respeto del hombre por la naturaleza. De igual forma se establecen las implicaciones que esto acarrea para las diferentes formas de vida. Específicamente dentro de los principales impactos denunciados por los expertos vinculados a la organización acorde a los estudios ambientales realizados están: modificación de la calidad del agua, modificación de los caudales, modificación del ruido ambiental ( generación de molestias a la comunidad, afectación de la salud y modificación del hábitat), modificación de la calidad del aire (producción de gases de efecto invernadero), susceptibilidad a la erosión, modificación de la cobertura vegetal (modificación de hábitats, pérdida de la biodiversidad, fragmentación del ecosistema), presión sobre el recurso fauna terrestre, presión sobre el recurso fauna acuática, susceptibilidad de afectar la salud de la comunidad, susceptibilidad de modificar la estructura social, población potencialmente desplazada, modificación de la estructura cultural (cambios en los modelos tradicionales de apropiación de recursos, transformación en la valoración simbólica del territorio).

Partiendo de los procesos educativos

Quiero partir del hecho de analizar que todas las actividades programadas y desarrolladas por el colectivo Alianza por el Agua, se encuentran relacionadas de manera directa con los procesos de interiorización de los habitantes. Se construyen por las dinámicas de aprendizaje donde todos los actores de una u otra forma se vinculan ejerciendo una labor de enseñanza dentro de las posibilidades que sus saberes les permitan recrear.

Los recorridos ecológicos se constituyen entonces como el principal proceso educativo de “caminar el territorio.” Desde una perspectiva del conocimiento, valoración, preservación y cuidado de los ecosistemas. Esta denuncia se da principalmente en los páramos no sólo por ser fuentes hídricas sino por ser reservas de flora y fauna. De aquí, el hecho que se puedan perder por la sobre explotación e influencia de las industrias que indiscriminadamente hacen uso del territorio.

Así mismo, se reconoce el aporte de su accionar en los territorios desde una perspectiva de Educación popular1. De aquí que desde sus presupuestos teóricos y prácticos este modelo de educación ha fortalecido el accionar de los movimientos sociales. Lo anterior, por permitir la construcción de alternativas y estrategias para la transformación de las realidades donde imperan prácticas hegemónicas de poder, exclusión y dominación; al mismo tiempo según Torres (2009), representa una opción ética y política, que no se reduce a sus interpretaciones de la realidad social. Contrario a esto, estas subordinan a unas apuestas emancipadoras conformadas desde diferentes fuentes como las memorias y los imaginarios colectivos, sistemas de creencias, representaciones, voluntades y utopías.

Considerando lo mencionado en el apartado anterior, es preciso analizar que para llevar a cabo el acto de educar desde los movimientos sociales, es necesario entablar un diálogo de saberes entre los actores del colectivo. Reconocerse como partícipes del proceso y dejar a un lado los temores que se vislumbran como la sombra de su resistencia. Entonces, es válido contemplar que para este propósito el educador debe basarse en los principios de la educación popular en el sentido que: “no teme enfrentar, no teme escuchar, no teme el descubrimiento del mundo. No teme el encuentro con el pueblo. No teme el diálogo con él, de lo que resulta un saber cada vez mayor en la relación educador – educando” (Freire, 1977, p.22). Por consiguiente, se generan a través de estas prácticas redes que permiten constituir el territorio como un espacio donde la educación empodera los ideales forjados bajo el crisol de la resistencia ante la ruptura de la relación armónica entre el hombre y la naturaleza.

En este punto quiero hacer énfasis en la importancia de la Educación Ambiental2 para la construcción de las actividades propuestas por la organización Alianza por el Agua. La defensa de los territorios es un paso muy importante en el raciocinio y recuperación de la biodiversidad desde lo que se puede considerar como una ética del desarrollo sostenible. De aquí, que los seres humanos comprendamos el rol que cumplimos en la naturaleza, no desde una perspectiva de dominio y apropiación, sino desde la interconexión y respeto por la misma. Aquí, resulta conveniente analizar las conductas humanas y la manera en que estas son el reflejo de una población que crece indiscriminadamente. Al no tener regulación de ninguna clase, se obedece sin duda a modelos de interés propio sobre el interés colectivo, tanto de nuestra especie como de las que nos rodean en relación a los componentes abióticos que también sustentan la vida.

Por esta razón, Alianza por el Agua rescata la ética del cuidado y la preservación de los recursos naturales dado el nivel de interiorización de las prácticas que gestionan. Por consiguiente, ésta es la importancia de las mismas ya que se convierten en un vínculo esencial de comunicación y denuncia frente a las problemáticas que aquejan a nuestros municipios, así como la creación de alternativas de transformación en lo que Arturo Escobar denomina “otros mundos”.

La defensa de estos mundos está creando lo que podemos llamar modernidades alternativas. En otras palabras, en la medida en que los grupos locales articulen, para dar un ejemplo, una visión de la biodiversidad que va más allá de la conservación, sugiriendo que la biodiversidad debe ser vista como un asunto cultural y no como algo descontextualizado del medio, en esa medida se cuestiona el entendimiento convencional de la naturaleza y la conservación y por ende se está contribuyendo a crear una modernidad alternativa. En el plano global –esto es una hipótesis– vemos una disputa entre modernidades dominantes, modernidades alternativas y tal vez, alternativas a la modernidad. (Escobar, 2005, p.155).


Estas afirmaciones desarrolladas a partir de la contextualización de la modernidad me llevan a relacionar las dinámicas del proceso de acción popular que se está generando en el departamento de Cundinamarca ante el proyecto minero energético UPME. Alianza por el Agua ha logrado consolidar una red para la defensa del territorio, este ejercicio ha permitido que diversos sujetos de los diferentes municipios construyan colectividad y propendan por un mismo sueño. Estos espacios de reunión colectiva se fundamentan en nociones educativas a través de las cuales se empoderan los actores para fortalecer la ardua tarea de resistir.

Precisando lo anterior Alianza por el Agua en la resistencia por la incorporación de los proyectos mineros energéticos ha instaurado acciones legales que llevan al ejercicio del respeto por los derechos ambientales dentro del territorio. Esto se ha logrado generando actividades que advierten los riesgos y la inviabilidad de la “evaluación del diagnóstico ambiental de alternativas para el proyecto de las líneas de transmisión (UPME) proferido por la Agencia de Licencias Ambientales ANLA. Lo anterior al considerar la afectación directa sobre la reserva forestal protectora de la cuenca alta del río Bogotá y los territorios de los dieciocho municipios mencionados con anterioridad. Para ello, aluden a la ley 99 de 1991 donde se decretan los fundamentos de la política ambiental colombiana entre los que se definen el “principio de precaución”3 conforme al cual, cuando exista peligro de daño grave e irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá usarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces para impedir la degradación del medio ambiente. Las actividades desarrolladas por esta organización se sustentan en la legislación ambiental de manera precisa y organizada con cartas dirigidas directamente al ANLA y a la EEB (Empresa de Energía de Bogotá) derechos de petición, acciones de tutela y demás medios de interpelación no sólo desde los pobladores dueños de los territorios, empresarios, sino también desde las alcaldías que reconocen la importancia de hacer valer los derechos políticos sobre los cuales los territorios y sus recursos no deben verse afectados por el “supuesto” desarrollo.

La Educación entonces, se convierte para la organización en uno de los focos de mayor importancia reflejándose en sus actividades a través de la palabra y el aprendizaje mutuo. Para Alianza por el Agua se ve como la oportunidad de consolidar la capacidad de compartir saberes y desarrollar una educación muy variada que lleva al establecimiento de prácticas en contexto.

Considerando esta perspectiva, la organización cada vez se hace más consciente de la importancia de visibilizar su rol educativo dentro de las comunidades como una estrategia de crecimiento y empoderamiento. Por esta razón, se puede decir que existen diferentes actores con la capacidad de gestionar estas prácticas como maestros pero a su vez asumiendo también, el rol de aprendices lo cual genera un mayor significado en el proceso. Acorde con esto, podemos analizar que:

Uno de los lados más intere­santes es que el movimiento como tal se ha convertido en un sujeto edu­cativo. Esto es mucho más que la habitual implicancia del movimiento en la educación y la participación de la comunidad en la escuela. Que el movimiento social se convierta en un sujeto educativo y que por lo tanto, todos sus espacios, acciones y reflexiones tengan una intenciona­lidad pedagógica, me parece un cambio revolucionario respecto a cómo entender la educación y el movimiento social. (Zibechi, 2006, p.126)


Ahora, si aceptamos la Educación desde las organizaciones partiendo de una visión de esperanza y racionalidad como lo plantea Freire (1977) se puede establecer que esta se convierte en una necesidad que se requiere educar asignándole el nivel de importancia que tiene en nuestra existencia individual y social sin permitir que se deslice hacia el pesimismo dado que el trabajo desarrollado no siempre representa triunfos. Contrario a esto, la falta de compromiso se mimetiza entre las comunidades bajo una estela de engaños y mentiras que intentan opacar las acciones de las organizaciones sociales ambientales impidiéndoles de esta manera generar las metas establecidas en los tiempos estipulados desatando en algunos actores inacción e inmovilismo, lo cual redunda en retrocesos que dan marcha a las políticas de expansión y apropiación indebida de los territorios

Partiendo del Agua como categoría de resistencia, educación y vida

El nombre de la organización Alianza por el Agua es básicamente el reflejo de la principal problemática que avasalla actualmente a los territorios de Cundinamarca. Esta, se genera como consecuencia de la contaminación del recurso hídrico como resultado de las prácticas extractivistas y consumistas dada la dominación de políticas de corte capitalista. Lo anterior ha derivado en múltiples denuncias que motivan el accionar del colectivo

De aquí se puede destacar que “el agua como recurso ambiental se encuentra intrínsecamente ligado a los ecosistemas y a los ciclos naturales del planeta” (Fernández, 2010, p.85) Por esta razón, el análisis de este compuesto para el mantenimiento del delicado equilibrio de los ecosistemas y las dinámicas de disputa frente a la apropiación indiscriminada y la falta de conciencia de su uso sostenible. Esta es la fuente de la que se desprenden los derechos y deberes que actualmente están contemplados como parte de la estrategia de denuncia de una problemática que pone en riesgo la vida en el planeta dado el impacto antrópico y su adversa relación con el medio ambiente. Entonces:

El medio ambiente, entendido como el espacio donde confluyen aspectos biofísicos, bióticos y sociales, es difícil de concebir sin la huella que dejan las diversas formas de intervención del territorio y que son el resultado de la evolución de las culturas humanas y sus estrategias de vida. Esta indisoluble unión entre biodiversidad y cultura ha llevado a una búsqueda de equilibrio entre los flujos propios de los sistemas vivos y las formas de intervención antrópica, todo en aras de alcanzar un desarrollo sostenible. (Aja, 2010, p.18)


Ahora bien, de continuar la sobre explotación en los territorios con la mirada permisiva de los gobernantes nos enfrentaremos en corto plazo a una de las peores crisis medio ambientales de las que se tengan registros. Del agua deriva la estabilidad del suelo, los cultivos, la dinámica atmosférica, la biodiversidad de flora y fauna. En síntesis la vida misma y la estabilidad de todos. Por esta razón el gran valor del trabajo realizado por la organización Alianza por el Agua y su visión de lucha por la protección de la vida.

Conclusiones

La oportunidad de visibilizar las experiencias educativas que promueve y agencia la organización social ambiental Alianza por el Agua en el departamento de Cundinamarca, permiten reconocer la importancia del papel de su lucha encaminada a la preservación del territorio. Este, se convierte en el espacio geográfico donde se tejen todas las dinámicas de resistencia. Partiendo de esto, se generan redes que de manera organizada luchan continuamente por la defensa de la vida en torno al empoderamiento de las comunidades.

El reconocimiento de las diferentes aproximaciones al significado del territorio desde una perspectiva de interpretación social y simbólica nos permite establecer una relación entre las comunidades y la naturaleza. Desde aquí, se determina la configuración del mismo a partir de las construcciones sociales que se han originado a través del tiempo y de los contextos históricos y culturales en los que interaccionan los sujetos que conforman el entramado de procesos cotidianos de vida y de producción. Lo anterior, mediante prácticas de organización con el fin de defender la pertenencia a partir de la capacidad de transformar a los sujetos y sus relaciones identitarias en relación al territorio.

Alianza por el Agua se constituye como una organización con una visión de lucha y resistencia bajo las denuncias que interpelan gracias a su accionar y compromiso dentro del territorio cundinamarqués. Actualmente, sus propósitos están encaminados al abordaje de formación comunitaria derivada de la gestión en rechazo al proyecto de Unidad de Planeación Minero Energético (UPME). Desde allí, pretenden generar redes fortalecidas con los discursos de los diferentes actores a través del diálogo de saberes que parte de las teorías de Educación Ambiental y Educación popular.


Referencias Bibliográficas

Aja, L. (2010). Agua, territorio y poder: representaciones, significados, usos y manejos del agua en la Sierra Nevada de Santa Marta. Estudio de caso (tesis de postgrado). Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia.

Escobar, A. (2005). Más allá del tercer mundo. Globalización y diferencia. Manizales, Colombia: Instituto Colombiano de Antropología

Fernández, M. (2010). Geografía, nuevos temas, nuevas preguntas, un temario para su enseñanza. Bogotá, Colombia: Editorial Biblos.

Freire, P. (1977). Pedagogía del oprimido. Siglo XX: Argentina editores

Novo, M. (2005). La educación ambiental, una genuina educación para el desarrollo sostenible. Cátedra Unesco de Educación ambiental. Madrid, España: Universidad Nacional a distancia.

Torres, A. (2007). La educación popular trayectoria y actualidad. Bogotá, Colombia: Editorial Búho

Torres, A. (2009). Educación popular y paradigmas emancipadores. Bogotá, Colombia: Revista pedagogía y saberes N° 30

Zibechi, R. (2006). Los movimientos sociales latinoamericanos: tendencias y desafíos. En OSAL: Observatorio social de América Latina. Recuperado de:http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/osal/osal9/zibechi.pdf





1 La educación popular se describe entonces más como un conjunto de actividades educativas en torno a la defensa y autonomía del mundo popular, que por un conjunto de ideas o doctrinas determinadas en un nivel teórico preciso (Torres, 2007).2 La educación ambiental entendida como: una vía de replanteamiento de nuestras relaciones con la biosfera, a la vez que es un instrumento de transformación social y empoderamiento de los excluidos, todo ello con la meta final de conseguir sociedades más armónicas y equitativas, extendiendo sus objetivos al territorio incorporando las relaciones entre los sujetos y la naturaleza y con los demás seres humanos, en una escala que vincula lo local con lo global.(Novo, 2005) 3 Fragmento de carta de advertencia sobre evaluación del diagnóstico ambiental de alternativas, para el proyecto denominado “construcción de la línea de transmisión chivor – chivor II norte Bacatà A 230 Kv. Proyecto UPME 03 de 2010 expediente NDA 0907